Bienvenido, iPhone

El día que anunciaron que el 11 de julio salía el iPhone, voy correr a marcar en la agenda. Hasta entonces la había deseado, pero las limitaciones de la primera versión y las espectativas de la segunda me hicieron demorar hasta el 11. Aunque me encontraba en el centro de la gira con Marky, justamente el 10 el 11 eran "días libres" y estábamos en casa. Aquellos dos días aprovecharlos para ir a ver en Pol, mi niño, que estaba escala, pero eso no evitó que el 11 por la mañana me levanto temprano (el nanu me ayudó) y me presentara a cuartos de 10 al Corte Inglés (sección de telefonía) de Girona. Era uno de los puntos marcados por Telefónica / Movistar para tener el iPhone.
Sin saber todavía si me podía o no permitir el lujo de cambiar de número, me sorprendió encontrarme con una cola de sólo 3 ó 4 personas. Sintiéndose un poco estúpido y / o imbécil para hacer cola por un teléfono, todo empezó a torcer en cuando, pocos minutos antes de las 10 de la mañana los de la tienda anunciaban que no tenían ninguna. ¿Cómo puede ser? Entonces todo el mundo hacía uso de aquellos tópicos: "viniendo de Movistar, no me extraña". Iba con el pequeño encima, y al cabo de media hora de dar vueltas por la tienda se cansó y vem volver a casa. Justo subía al coche, anunciábamos por RAC1 las dificultades que se encontraba la gente para conseguir 1 de los poquísimos iPhones disponibles en todas partes. "Incluso en Girona", sentía por la radio, "sólo han llegado 8, apenas hace cinco minutos". Casum coi ... por minutos que no tengo uno! Rabia ...
5 días fuera del país me ayudó a olvidarme de el iPhone ya pensar, estúpidament, que cuando volviera a Cataluña todo sería más fácil. Era la semana que estaba en Tarragona con el Kesse y teniendo algunos mañanas libres, creía fácil conseguir uno. Ni así. El "venga mañana a ver qué" se convirtió en una rutina.
De vuelta a casa, en Granollers, creo que encontré la complicidad de la tienda Movistar, en especial de una tal Montse. Ya el primer día me dijo que lo mejor era que la llamas cada mediodía para tenerlo informado. Y así lo hice durante una semana, más o menos. Finalmente, descubrí que la palabra mágica era "portabilidad", ya que cuando la dije, el viernes pasado (hoy hace justo 8 días) la respuesta fue otra: "pues ven hacia aquí y empezamos el papeleo". No me quiero meter en ninguna estrategia y / o política de marketing. El hecho es que aquel viernes vem pactar las cuota, el modelo y los primeros pasos. Evidentemente, ahora mantendría el número. Hecho esto, esperar que Vodafone donguis señales de vida.
Y lo hicieron el martes pasado. Un escueto mensaje SMS que me informa que tenían constancia de mi demanda de portabilidad y que, por favor, los llamar urgentemente a un número. Cosa que hago inmediatamente y, después de sentir que lo que quería era un iPhone, se convierte en una especie de negociación quiebra intentando seducir-con uno (no malo) HTC Diamond. Gracias Vodafone, pero el iPhone tira más.
El problema venía cuando el lunes que viene "desaparece" de gira 9 o 10 días más. Días en que no podré ir físicamente a la tienda a buscar el iPhone pero, peor, me quedaría seguramente sin línea de teléfono. Es obvio: el de Vodafone se moriría y no tendría a mano el nuevo. Llamada de rigor a Montse de la tienda Movistar, que consigue aliviar-me el "problema" con un "seguramente viernes te podré llamar, tal vez lunes ... a ver qué pasa".
Hoy a media tarde me llama im'informa de que ya puedo ir a buscar. La "ventana de cambio" es domingo por la noche, por lo tanto ahora podía darme la máquina y domingo de madrugada (de hecho, lunes) ya es cliente de Movistar (de nuevo) con un iPhone totalmente operativo. De momento, reposa aquí al lado, aún sin abrir ... que lo quiero hacerlo con toda la parsimonia. Sí, ya sé que en poquísimos los interesará este post ... pero el título ya avisaba. Enfermo que es uno de lo Apple.


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